La cosa es que el gordo Tony me tenia las bolas llenas. (te lo digo en francés), No había poronga que le viniera bien. Sea lo que fuere que se planeaba, él tenía una objeción. En un picadito, en una caminata por las vías del Roca, cuando queríamos fumarnos un Comander debajo del viaducto. Siempre tenía que “meter la cuchara”.
No sé si por gordo o por boludo. Me preguntaba en ese momento que pasaba primero, si uno era un nabo porque lastraba a lo loco o si porque comía como si fuera la última vez no le llegaba el agua al tanque.
Ahora me tildarían de discriminatorio. Pero en ese momento no tuve ningún empacho y se lo dije en la cara. “cuchame pedazo de albóndiga... porque no te dejas de romper y haces lo queremos todos !” y ahi nomás me puso una mano que aún me duele.
Nadie se metió. Era un tema entre él y yo. Era un salame pero tenía una zurda impecable. Más de una vez nos habíamos agarrado con los de la barra del Club Campos, y Tony volteaba muñecos como quien tira latitas en una kermese. Quiiiiijode! Te acomodaba con la derecha y te metia la zurda. Ni la veias venir y si la veias venir ya era tarde. Te acostaba como por arte de magia. Levitabas un segundo en forma horizontal y así caías de culo al piso. Un golpe en dos tiempos. Impecable.
Bueno, con la mano que me puso me hizo precio. El enojado era yo, la suya fue una reacción espontánea de quien recibe un insulto inesperado. Así como caí me levantó. El me levanto y se disculpó. Los demás seguían sin inmutarse. Nadie hizo nada ni a favor ni en contra. Era un tema entre nosotros. Algo de pibes. Algo de “machos“. Esos temas que uno arreglaba con un par de empujones, con un par de “a quien le vas a pegar....a quien?”
Y luego, luego de la bronca, los empujones o de algún “mano a mano” nos ibamos todos a morfar una de muzza con faina. La Coca fría la ponías en el lugar donde te habián calzado y listo el pollo. A otra cosa mariposa. Nadie te filmaba con el celular y te metia luego en YouTube o mandaba las imagenes a TN Noticias. Tampoco llamaban a los medios cuando en alguna carrera en los pasillos del cole te tiraban la cartera a los pies y hacias snowboard con las rodillas. Las cosas de pibes las arreglabamos los pibes. Cada uno sabía cual era su rol, donde habia que meterse y donde no. Ahora los pibes llevan una 22 al cole y la Directora no llama al padre para que lo cague a patadas en el orto. No, llaman a un canal de televisión. Los medios “bucean” en que lugar de la Argentina un pibe puteo a otro y aparece Chiche haciendo de esto un Editorial.
Que será de la vida del gordo Tony? Que bueno sería encontranos y cagarnos de risa recordando aquellos tiempos. Eso sí, nadie vendría a filmarnos. La risa no vende.
® Derechos reservados (izquierdos tambien) uno no sabe que giro toman las cosas no?
martes, 8 de abril de 2008
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1 comentario:
Bueno, a mí me gustó mucho. Además, también para mí lo de garcha tiene una connotación intensa porque realemente lo paso bomba, en esas situaciones. Me puse a recordar y apareció Alicia, muy flaquita, un palo y yo le decía, "Qué hacés, flaca escopeta!" hasta que una vez, agarró mi cuaderno de figuritas y me las tiró todas a la zanja...
Eso, Alicia ¿dónde andarás?
saludos, deri
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